Promesas de empleo en época de crisis

Posted on septiembre 8, 2011

0



En 2011 en España vivimos cerca de 46 millones de almas. Menos de 31 millones tiene la edad de trabajar (16-65), pero son 23 millones los que trabajan o quieren trabajar y no pueden: 12 millones y medio de hombres y 10 millones y medio de mujeres. Los ocho millones de inactivos en edad de trabajar estudiaban, estaban incapacitados, se dedicaban a las labores del hogar. De las personas dedicadas al cuidado del hogar, nueve de cada diez eran mujeres.De los 23 millones , trabajan 18 millones y medio, 10 millones de hombre y poco más 8 de mujeres. Hemos visto entre marzo de 2008 y junio de 2011 una destrucción de empleo, que se desglosa de la siguiente forma.

En el total de la población ocupada bajamos a  18,3 millones desde 20,4
En agricultura bajamos a 741000 desde 863000
En industria bajamos a 2,5 millones desde 3,3
En construcción bajamos a 1,4 desde 2,6. Es un dato tremendo, la mitad de las personas que trabajan en el sector han perdido su puesto de trabajo.
En servicios practicamente nos mantenemos en 13,5

Es decir, se pierden dos millones de empleos procedentes de la construcción (1,2 millones), industria (800 mil), agricultura (100 mil). Una primera conclusión relevante.

De los 18,3 millones de ocupados, 15,3 son asalariados. Los otros tres millones son autónomos, empresarios, miembros de cooperativas.

En cuanto a los desocupados, el número ha subido desde 2,1 millones a 4,8 en estos casi cuatro años. O sea, se han destruído 2,1 millones de empleos, pero el desempleo ha aumentado 2,7. Esto se explica porque, además de las personas que han perdido su puesto de trabajo, el número de desempleados se incrementa por personas que no estaban empleadas y no buscaban trabajo y ahora sí lo buscan.

En campaña electoral no son sorprendentes la promesas sobre creación de empleo o disminución del paro. Por ejemplo el programa del PSOE de 2008 “Motivos para creer” decía en la página 22 que se crearían dos millones de empleos, se bajaría la tasa de paro del 7% y se reduciría la tasa de temporalidad al 25%. Ya saben que a veces prometen lo que no pueden o no saben si pueden y que incluso prometen sin comprometerse, como se ve en muchas publicidades electorales, que se las lleva el viento de los patrones del mercado, como la subida del salario mínimo interprofesional de 600 á 800 euros de ZP.

El otro partido de las promesas sin compromiso ha hecho estos días una proclamación que ni siquiera han sabido aclarar si es una promesa o si es un deseo. Anuncian la creación de tres millones y medio de puestos de trabajo.

Si echamos la vista a la evolución de la población activa de los últimos quince años vemos que la creación de empleo en aquellos maravillosos años vino de la mano de las ramas de la actividad vinculadas a la burbuja inmobiliaria: construcción, servicios inmobiliarios, servicios financieros, industrias asociadas a la construcción. Además se fortalecieron ramas de la actividad de normal crecimiento en épocas expansivas, como la comercialización de vehículos.

Durante esos años la actividad constructora y de comercialización de viviendas y coches se sostuvo en un sobreendeudamiento privado que nos ha llevado a una situación de pesada deuda privada. En esos años, sin usar el endeudamiento para diversificar la economía y mejorar la productividad, asumimos unas deudas asfixiantes, pan para hoy y hambre para mañana.

En esta situación actual, es difícil encontrar el camino para recuperar la actividad económica y la creación de empleo dentro del paradigma del crecimiento económico constante. La fórmula de endeudarnos para construir y especular con el precio de la vivienda, también de la acciones de la bolsa, fue perversa y es irrepetible con la saturación del volumen de deuda existente y en el stock de viviendas construídas que no se venden.

En otros sectores de la actividad no hay mucho que hacer. Tantos años perdidos en el ensimismamiento con el modelo económico insostenible de los partidos turnantes (ladrillos y deuda) nos dejan muy atrás en la carrera de la competitividad, como les gusta decir, global en los sectores tradicionales o en los nuevos sectores vinculados a las tecnologías.

Además, los partidos principales en España se han atado otra mano constitucionalizando la estabilidad financiera con déficit cero en situaciones como la presente sin buscar jamás en los bolsillos donde hay el dinero.

Es muy difícil adivinar qué tienen en la cabeza los dirigentes “populares” para hacer anuncios de más de tres millones de empleos, a no ser que tengan dentro serrín y un desprecio total al derecho a la veracidad en las promesas electorales que formulan a los ciudadanos.

Conociendo la trayectoria de estos dos partidos, capataces del capital, no nos cabe esperar una salida del problema del desempleo. Al contrario, traerán más reformas de precarización laboral, recortes en el salario indirecto de los servicios públicos o en el diferido de las pensiones, desprotección, un aumento de la desigualdad ya elevada, … Con esas medidas es posible que en algún momento el dumping social funcione y recuperemos actividad y puestos de trabajo por medio de la deslocalización de empresas que en sociedades vecinas nos elijan para evitar en sus países los mayores costes sociales y ecológicos para producir.

La alternativa pasa por una transformación social, un abandono de los hábitos consumistas y capitalistas, una vida menos económica y más cultural, social, deportiva, menos poder adquisitivo pero con mayor igualdad, mayor sostenibilidad ecológica, mejor cuidado de los más dependientes y discapacitados, participación política y preocupación por sus problemas colectivos, … Una vida más sencilla que la que tuvimos, pero más digna que la que nos exige nuestro rol en la economía global.

About these ads
Posted in: Economía