Breve historia del #15M para despistados

Publicado en agosto 5, 2011

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(Nota del autor: Este artículo se uso como base para una actualización, publicada también en este blog)

Recordemos.

Amplios sectores de las clases populares y trabajadoras españolas han acumulado altos niveles de indignación, al apreciar que la crisis social la tienen que pagar ellos con su paro, sus rebajas de salario y pensiones, los peores servicios de sanidad, educación, atención a dependientes, la inaccesibilidad a la vivienda, la desprotección social. Frente a esos sacrificios de las clases populares y trabajadoras al monstruo de la crisis, ha creado mucha irritación la corrupción extendida por partidos, grandes empresas, instituciones, los privilegios de los políticos profesionales, las rebajas de impuestos a los ricos, los comportamientos de los bancos y otros agentes financieros en el casino de las finanzas internacionales, los altos sueldos de los ejecutivos, la presión a los países para ahondar en los sacrificios. Ha molestado especialmente la sensación de que la democracia ha sido secuestrada por grandes partidos, grandes empresas y bancos y grandes medios de comunicación para demoler el estado democrático, social y de derecho. La indignación por todo esto está en la base de la movilización.

La indignación de muchas personas fue creando o potenciando pequeñas asociaciones de afectados por los derroteros de la crisis económica y su gestión: Juventud sin futuro, Malestar.org, Nolesvotes, Plataforma de afectados por las hipotecas, Anonymus, enojados con la gestión de los contenido digitales a beneficio de la SGAE, solidarizados con el juez Garzón, Attac… Las redes sociales en internet jugaron una gran importancia en el tejido de esta red (Twitter, Facebook).

Algunos de estos movimientos convergen en Democracia Real Ya, que convoca una manifestación para el 15 de mayo de 2011 #15M. Sin que nadie se lo esperara, a esa manifestación acudieron miles de ciudadanos emocionados al ver que se producía una protesta contra una situación social degradada, se rompía un silencio ensordecedor. Acostumbrado a las manifestaciones  de siempre, convocadas por una o varias asociaciones tradicionales y fuertes, a mí me llenó de alegría ver como en Santa Cruz de Tenerife se reunían más de cuatro mil personas sin una dirección notoria, sin grandes pancartas, con pequeños cartones o papeles reflejando el motivo que cada persona asumía como causa, sin marcas de los partidos o sindicatos…

En Madrid, un grupo de veinte personas determinó que la protesta no podía tener fin después de tres horas de manifestación. Decidieron acampar en Sol. Se les sumaron otras personas, pero no tuvo mucha trascendencia hasta que fueron desalojados con nocturnidad por la policía. La expulsión creó un movimiento denso en la red, un llamamiento masivo por todas las vías electrónicas y por el boca a boca. Se produjo una movilización como la bola de nieve que creo una enorme #acampadasol.

Era la semana de las elecciones. La #acampadasol fue creciendo progresivamente mientras los medios empezaban a enfocar el fenómeno, con bastante perplejidad por el mantenimiento de una acampada astral que desafiaba al marco jurídico del derecho de reunión y manifestación. Las acampadas se constituyeron por todo el territorio nacional y en muchas ciudades por el mundo. Todas crecían de la misma forma que Sol.

La prohibición de las acampadas el día de reflexión por la Junta Electoral Central, el desalojo violento en Barcelona y en otras ciudades, la campaña de desacreditación de los medios de comunicación (perroflautas, violentos, antisistemas)… han fortalecido el movimiento, que el 19 de junio hizo una demostración de su gran capacidad de convocatoria. Con el paso de los días se fueron levantando las acampadas de protesta. Además,el #15M ha iniciado estrategias diferentes como la penetración en los barrios, desde los centros urbanos, o las marchas indignadas por todo el país, que llegaron a Madrid el 23-24 de julio. Después de las marchas, un grupo de indignados se quedó acampado en Recoletos, Madrid.

Hasta el momento, salvo los desalojos de acampadas en Barcelona y otros sitios y algunas fricciones puntuales (c0mo las que se produjeron a las puertas del Congreso o en las tomas de posesión de cargos municipales o regionales), las instituciones habían tolerado el movimiento de manifestación de la indignación. Es cierto que las instituciones han sido presionadas por grupos para usar mano dura contra el movimiento. Hubo un momento, por contra, en el que se hablaba de los guiños del candidato del partido que sustenta el gobierno para las elecciones del #20N, que ha hecho varias reformas en sentido contrario a lo que reivindica el movimiento #15M.

El martes 2 de agosto se desalojó a los indignados acampados en Recoletos y se quitó el punto de información en Plaza Sol. Después, se valló la plaza, imponiendo un estado de excepción en la plaza simbólica del movimiento, suspendiendo el derecho de libre circulación por esta plaza, violando los artículos 56 y 116 de la Constitución y la ley de regulación de los estado de alarma, excepción y sitio. La Delegada del Gobierno en Madrid, Dolores Carrión, medio explicó que lo comerciantes le habían pedido que se desalojara y no se dejara entrar con posterioridad. Grave error: político y jurídico.

La protesta quedaba prohibida. Eso produce una reindignación. Vuelven los indignados a las calles para exigir su derecho de pasear por Sol, de protestar en ella, de informar allí. Otra vez el movimiento arrastra a miles de personas. Durante varios días y sus noches, se reúnen cerca de Sol exigiendo la entrada en la #plazatomada en una #madridsinmiedo. Se cortan calles, se hacen asambleas que deciden las acciones. La noche del 4 al 5, hay una iniciativa protesta delante del Ministerio de Interior. A mí me da la sensación de que han tolerado muchas cosas, pero consideran intocable a su Ministerio, donde con los métodos pacíficos de siempre se demandaba la liberación de la plaza. Se producen cargas con heridos y detenidos. Supongo que los responsables del Gobierno y del Ministerio sienten vergüenza propia, pues quitan al día siguiente el cerco de Sol. Los indignados volvieron a pisar la plaza nuevamente…

En cambio, las protestas contra la reforma constitucional (que introduce el neoliberalismo en la norma jurídica con el máximo rango en nuestro ordenamiento y se hace en verano, con unas Cortes a punto de disolverse, por un procedimiento que coartar la participación de los grupos políticos, sin referéndum) no tuvieron el mismo empuje. Ni los viejos agentes ni el 15M han conseguido extender la protesta contra esta medida en la calle.

Septiembre fue un mes en el que la calle bajó el volumen de su manifestación. Pero volvió a elevarlo en octubre. El 15 de ese mes el movimiento volvió a demostrar la gran fuerza que acumula por toda la indignación creada en la población. Grandes manifestaciones por todo el mundo, especialmente en España.

El grado de manifestación a veces se relaja, pero la verdadera razón del movimiento sigue creciendo, la indignación por la aplicación del programa de cambio de paradigma del capitalismo. Además de la indignación que sienten silenciosamente en sus casas muchas personas y que muestran cada vez que se les convoca, el movimiento de forma serena va organizando plataformas de acción. No obtienen la implicación de tantas personas pero su trabajo es importante para el mantenimiento del movimineto. Así hay muchas asambleas de información y debate, acciones directas puntuales, …

Mientras tanto hay mucho que hacer en información, formación, sensibilización, organización, movilización de la sociedad que continúa en las penumbras del neoliberalismo. El movimiento se ve por muchas personas como una esperanza de reconducir a la sociedad hacia patrones diferentes a los de la voluntad de los poderosos.

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Posted in: Historia, Política